Febrero, verano, vacaciones... farándula. Un año más de polémicas intrascendentes, de personajillos que aprovechan la ocasión para darse a conocer, otros para justificar por qué están donde están y demasiadas horas y recursos invertidos para cubrir vergonzosamente un evento importante, pero criminalmente desaprovechado.
Me refiero al entorno que se produce con el Festival de Viña del Mar, el espectáculo más importante del año desarrollado en Chile, uno de los más famosos de América Latina, y que en esta cuadragésima sexta versión -que comienza mañana- promete más de lo mismo. Y no me refiero, precisamente, al show que se presentará en esta ocasión (que no está mal). Me refiero al periodismo de espectáculos que todos los años en esta fecha se transforma y desprestigia dramáticamente el ejercicio de esta profesión.
Desde esta semana todos los medios de comunicación están con los cinco sentidos puestos en el festival. Diarios, revistas, sitios web, la radio y, especialmente, la televisión, se encuentran "en terreno" en la ciudad costera trabajando diariamente y a toda hora para llevar la última noticia, la exclusiva, la imagen, el momento preciso. Y para ello, no tienen reparos en generar ellos mismos las "noticias", como el caso de programas que ni se inmutan en traer desde Argentina a una voluptuosa vedette para que "trabaje" de reportera y que, para hacerse rápidamente conocida en el "star system" chileno, ya se lanzó -literalmente- en topples a la piscina.
Es tan malo el periodismo de espectáculos cuando se cubre el festival, que hasta los periodistas de mayor prestigio en Chile caen en la mala costumbre de desinformar al público y, por el contrario, relajarse y comenzar a hacer el ridículo. Un claro ejemplo lo tenemos en la figura del periodista Ricarte Soto, que hasta ayer en la mañana era un tipo serio, culto e, incluso, severo. Pero luego de participar en un dudoso concurso de besos en la playa, transmitido en directo por Televisión Nacional, estas características quedaron en el pasado.
Si ya uno de nuestros mejores periodistas cayó en lo peor de la comunicación social -tontear en público-, qué podemos esperar entonces de lo que viene... Si el mentado festival recién comienza mañana.
Trabajar en televisión por estas fechas significa irse a la playa, instalar una pequeñísima escenografía -un quitasol, una mesa y un par de vasos con agua frente al mar-, y comenzar a hablar temas tan interesantes como los romances de una conocida modelo a quien le gustan los deportistas.
Los matinales son lo peor. Transmiten cerca de cuatro horas diarias exclusivamente sobre farándula. Bueno, para no aburrir, también realizan "entretenidos" concursos veraniegos con pelotas, paletas, carreras, chistes y trajes de baño. La originalidad es increíble.
De seis canales de televisión abierta, cinco tienen actualmente programas magazinescos en la playa, ya sea transmitiendo desde la terraza de un hotel o desde las mesas de un restaurant con vista al mar. Y en ellos, una indescifrable fauna de "conductores" y "comentaristas" que pierden el filtro de la sensatez, para transformarse en reyes del lugar común y la crítica barata. Total, en definitiva les están pagando millones de pesos para "perder y hacer perder el tiempo" con sus payasadas.
En este contexto, lo que provoca más risa, sin duda, es cómo algunos periodistas se "creen el cuento" y comienzan a sentirse "estrellas", importantes, líderes de opinión, cuando en realidad sólo son periodistas de espectáculos que deben cumplir con informar. Pero no, algunos no se quitan los lentes negros y tienen hasta "representante". Bueno, y algunos ni siquiera son periodistas o se titularon en la universidad para ejercer como tal. Aunque, eso sí, tienen "ángel"... ¿Suficiente para trabajar en esto? Sí, porque se trata de farándula, no de espectáculos. Sólo pregúntenle a la vedette argentina.
El punto es éste: farándula versus espectáculos. En Chile los periodistas creen que al abordar temas del corazón, polémicas, peleas y conflictos se está informando de espectáculos. Y no. No es así, ya que si REALMENTE quisieran informar al público de lo que sucede en el mundo del espectáculo, en este caso del Festival de Viña del Mar, no estarían haciendo lo que hacen. Estarían en un estudio de televisión, entrevistarían a los cantantes sobre su carrera musical y sus proyectos, así como no dejarían espacio para "concuros veraniegos".
El periodismo de espectáculos se toma el país con su mediocridad, transformándose en protagonista de un espectáculo que debiera ser tomado profesionalmente, en forma crítica y veraz. No por ser un show musical el Festival pierde importancia. Al contrario, la tiene y mucha. Es uno de los eventos más importantes del mundo, ha sido semillero de artistas, consolidación de otros y un verdadero barómetro del gusto musical latinoamericano. Por ello se han acreditado medios de diversos países para cubrir esta nueva versión, que desde este año no contará con la animación de Antonio Vodánovic. Asimismo, se transmitirá a 18 países, lo cual indica que el festival es un evento de gran relevancia a nivel internacional.
Por eso, molesta ver cómo cada año los periodistas de espectáculos y sus "coberturas especiales" manchan el prestigio de una profesión que en otras latitudes se caracteriza por ser sacrificada. Mientras un grupo de periodistas chilenos toma sol, en otras partes del mundo hay colegas que corren peligro, están secuestrados o ya han sido muertos.
¿Soy muy crítico? ¿o exagerado? No lo creo. El espectáculo es un área del periodismo que está en deuda en Chile. Y el Festival de Viña del Mar es su talón de Aquiles.
El talón de Aquiles del periodismo chileno
martes, febrero 15, 2005
Fernando Meza.
12:20
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Medios,
Opinión,
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3 comentarios:
El periodismo chileno le ha perdido el respeto y el cariño a este evento. Su difusión esta en manos de la prensa extranjera.
¿Que nos muestran los nuestros? Algo que es tambien una verdad... Lo que aún tienen de infantiles algunos adultos.
Saludos.
El Festival de Viña es una gran oportunidad para desarrollar un periodismo de espectáculos decente, pero lo único que se hace en Chile es darle importancia a tonteras e inflar polémicas.
Gracias por tu comentario. Buena tu página.
Una pequeña reflexión que me nacio a raíz de este tema...
Del oficio y su fidelidad.Saludos
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