Se acerca la segunda vuelta electoral. El 17 de enero Chile tendrá nuevo presidente. Y el candidato de la derecha política, Sebastián Piñera, tiene grandes posibilidades de salir electo. Pero no es mi candidato.
Efectivamente la Concertación está desgastada, efectivamente ha habido injustificables actos de corrupción, efectivamente ha habido problemas de gestión y efectivamente un gobierno de derecha no tendría por qué hacerlo mal si llega al poder.
Sin embargo, y he aquí mi rechazo a la propuesta de la Coalición, no se puede vender el discurso del "cambio" cuando todos sabemos que las cosas van a seguir prácticamente igual. Estamos en un país capitalista, donde el señor dinero es el que manda. ¿O no? El diseño de Pinochet se mantiene hasta hoy, y la Concertación, lamentablemente, no ha podido desprenderse de él. En rigor, todos estos años hemos vivido bajo un sistema heredado de la dictadura en el cual sólo unos pocos ganan. La sociedad no es igualitaria y por más que los gobiernos y parlamentarios de la Concertación han intentado cambiar las cosas, la bancada derechista se ha encargado de impedirlo. Vean lo que costó para que se resolviera el problema del divorcio. Vean lo que ha costado que las grandes empresas mineras paguen los impuestos que debieran. Vean lo que ha costado eliminar el sistema binominal. Vean lo que pasa con la aprobación de la píldora del día después. ...
¿Y creen que la derecha va a significar un cambio? Sí, un cambio de caras y de sector político. Pero nada más. ¿Acaso se va a acabar la flexibilidad laboral? Con una mano en el corazón, ¿se va a acabar la delincuencia?
No voto por la derecha porque vende un cuento que no se ajusta a su historia ni a sus principios. La derecha es conservadora y de progresista no tiene nada, aunque intente convencernos de lo contrario. La derecha es pechoña, tiene doble discurso, se dice pro vida y católica, mientras no tuvo empacho en callar los crímenes de Pinochet.
La derecha dice estar preocupada del pueblo, en virtud que históricamente siempre ha privilegiado sus propios intereses.
La derecha tiene demasiado poder y aún quiere más. La derecha está formada históricamente por los dueños de la tierra, las empresas, los medios de comunicación y transporte, de la energía, es decir por la gente más rica de Chile. Por familias que viven aisladas de los problemas de la gente. ¿O acaso Lo Curro, La Dehesa y Chicureo son ejemplos de diversidad? Sólo miren el triste ejemplo de las elitistas universidades cota mil.
Pero no. La derecha miente y, como sabe que el voto del pueblo le dará la victoria se disfraza con un ropaje que no le queda. Por eso para ello la derecha es populista hasta decir basta. De otro modo no se explica el hecho que personas como Longueira vayan a votar a comunas como San Ramón o La Pintana sin vivir en esos sectores. ¿Y se acuerdan de las playas de Lavín? Sin ir más lejos, ¿les suena el bono para marzo si Piñera gana la elección? ¿Les suenan los 10 mil carabineros más en las calles y el millón de nuevos empleos? Populismo en su máxima expresión.
La derecha recién ahora tiene reales opciones de ganar gracias al desgaste de 20 años de una exitosa Concertación (Bachelet se retira con un 80% de aprobación). ¿Por qué creen que no ha ganado una elección presidencial por medio siglo? ¡Son 50 años sin que la derecha ingrese por la puerta ancha a La Moneda!
Y cuando estuvo en el poder con Pinochet, la derecha aprovechó de sacar el máximo provecho político y económico sin importar a quien se pisoteaba. Llegaron los Chicago Boys, se impuso la llamada "doctrina del shock", los empresarios se llenaron sus bolsillos de plata comprando empresas públicas a precio de huevo. Y como la dictadura les convenía, se hicieron los lesos con las denuncias de crímenes que desde fines de los 70 se ventilaban en todo el mundo.
Por todo lo expuesto, que no es invento mío, no puedo votar por la derecha ni mucho menos por Sebastián Piñera, paradigma en persona de todo lo que he señalado, empresario especulador que no digamos es un ejemplo de honestidad. ¿Un ayuda memoria? Recuerden como pese a decir que votó No a Pinochet al año siguiente se transformó en el generalísimo de Hernán Buchi; cómo a pesar de considerarse "humanista cristiano" no forma filas en la Democracia Cristiana; recuerden la trampa que quiso tenderle a Evelyn Matthei cuando ambos competían por ser candidatos presidenciales; el caso del Banco de Talca y su posterior fuga para eludir a la justicia; el negocio de las tarjetas de crédito; el caso Chispas; el acceso a información privilegiada y la millonaria multa que pagó por ello; el falseamiento de su currículum...
En fin, hay una cuestión de profunda ética que me impide votar por la derecha y su candidato.

2 comentarios:
No puedo sentirme más identificada con todo lo aquí dicho!!
No tengo claro el motivo por el cuál la Concertación no levanta su voz argumentando lo que aquí se ha dicho de manera tan clara y simple. El haber callado ante todo lo dicho aquí, también ha sido motivo de la baja que ha tenido. Al no existir una vocería oportuna, se deja entre-ver que el discurso de la derecha es la biblia. El descaro derechista es irritante. Le ha quitado el lugar y el discurso a la Concertación, sabiendo que es exactamente otra cosa lo que van a hacer. Y lo que van a hacer es exactamente lo opuesto a lo que la gente HOY está exigiendo.
Como no han podido aún llegar al poder, han trabajado subliminalmente por medio de la prensa escrita y la otra, logrando instalar en el inconsciente colectivo la sensación de que estamos mal...por lo tanto hay que hacerle empeño al CAMBIO. A pesar de la aprobación de la Presidenta y su gobierno. Me impresiona mucho que las personas no sigan la política y la trayectoria de sus integrantes....votan por simpatías, palabras bonitas....formas y colores. Pero en contenidos....NADA. Sólo se repiten las frases cliché y cuñas que nos han repetido hasta casi hacernos perder la paciencia.
Comparto en un 100% tus aprehensiones, Fernando. Lamentablemente la Concertacion se durmio y esta vez nos ganaron. Seremos oposicion, por ahora.
Saludos
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